Hay cosas que no son suciedad: sarro incrustado, silicona con hongo o pintura salpicada en el piso. Se dicen antes, porque la faena no las resuelve.
Cada faena se arma con los frentes que el recinto necesita. Lo que no aplica, sale y se nota en el valor.

El polvo de obra queda suspendido horas, por eso se trabaja de arriba hacia abajo y se repite la pasada.
Se advierte antes qué daño no se resuelve con limpieza, para que no se lo descuenten a usted.

Limpieza de la casa o el departamento recién desocupado, incluidos los espacios que estaban tapados por los muebles durante años.
Desengrase de campana, horno, muebles por dentro y por fuera, azulejos, llaves y lavaplatos, que es la mitad del tiempo de cualquier faena profunda.

Desincrustado de sarro en llaves, mamparas y sanitarios, limpieza de fragüe, espejos, y revisión de siliconas con hongo.
El vidrio exterior en altura es otro trabajo y se cotiza aparte con su método de acceso.
Closets, cajones, despensa y muebles empotrados limpiados por dentro, siempre que estén vacíos.
Se revisan los desagües de terraza, que suelen quedar tapados con escombro fino.
Abarca vitrinas, mostradores, bodega y baño del personal.
Retiro de bolsas, cartones, embalajes y restos menores de la obra o la mudanza, dejándolos en el punto de acopio que corresponda.
Estos siete puntos definen cuántas personas van, cuántas horas toma y cuánto cuesta.
Esto es lo que sostiene una entrega sin descuentos ni discusiones.
El valor se cierra por la faena completa: si toma más horas de las previstas, el problema es nuestro, no suyo.
El equipo llega con aspiradoras, productos y escalas, sin depender de que haya agua caliente o enchufes libres.
Lo que es daño y no suciedad se dice antes, no cuando ya está todo limpio menos eso.
Trabajamos en toda la Región Metropolitana, con equipos asignados por zona.
Si su recinto no está en la lista, escríbanos igual: lo que define la faena es cómo quedó.
No hacemos demolición, pintura ni reparaciones, y no retiramos escombros de volumen, que van con vehículo y permiso aparte. Los daños que no son suciedad, como el sarro incrustado con años, la silicona con hongo por dentro o la pintura sobre el piso, se informan en la visita, porque la limpieza no los resuelve.
Tres decisiones definen la faena: si es puntual o rutina, si el recinto estará vacío, y en qué momento del calendario entra la limpieza.
Si la propiedad se entrega, corresponde faena; si se va a seguir usando, conviene analizar mantención periódica.
La diferencia de valor entre vacío y amoblado suele ser grande, y se explica antes.
En obras chicas conviene una pasada intermedia y otra final, y así el resultado es mejor.
Con las fotos se propone una opción con su porqué y se explica qué resultado esperar en cada caso. La decisión es suya y queda en la cotización.
Un proceso simple, sin tecnicismos ni pasos escondidos.
Escríbanos indicando si es post obra, entrega de arriendo o mudanza, y si el recinto estará vacío.
Se confirma la fecha según su entrega o la apertura del local.
Se parte por lo alto y se dejan cocina y baños al final, para que no se ensucien de nuevo.
Se retiran los restos menores y se deja el punto de acopio ordenado.
Cada una se evalúa antes de entregar el valor.
El polvo de obra no se barre: es partícula fina que queda suspendida y vuelve a posarse horas después. Por eso una sola pasada nunca alcanza.
En La Granja las mamparas de ducha con sarro antiguo son el caso más común en entregas de arriendo.
En La Granja es el frente que más tiempo consume en la faena de cocina.
El hongo de la silicona crece dentro del material: se limpia la superficie, pero si la mancha está adentro hay que cambiar la silicona.
En algunos insumos la salpicadura ya penetró y no se retira sin dañar.
El yeso compactado en rieles y correderas impide que las ventanas deslicen y es lo que más se olvida en una limpieza post obra.
Se corrige el origen y se ventila; el aromatizante solo lo tapa.
En La Granja es lo que aparece apenas se desocupa la propiedad.
Con la mitad de esta lista ya se nota la diferencia.
Si va a pintar, hágalo antes de la limpieza, nunca después.
Coordine la faena con la fecha del acta de entrega, no con la de la mudanza.
Deje el refrigerador apagado, abierto y descongelado si la propiedad queda vacía.
Avise si hay sarro antiguo en mamparas: se trata, pero no siempre sale completo.
Diga con anticipación si hay que limpiar terraza o estacionamiento: cambia el tiempo.
Confirme que haya agua y luz habilitadas, sobre todo en obra nueva.
Trabajamos en La Granja, una comuna residencial popular del sur de Santiago. Coordinamos la visita según su sector dentro de La Granja —incluyendo Villa La Serena, Malaquías Concha, San Gregorio y Población Yungay— y comunas cercanas de la Región Metropolitana. Atendemos casas, departamentos, oficinas, locales comerciales y obras recién terminadas, con faena programada según su fecha de entrega y coordinando el acceso con la administración cuando el trabajo es de noche o en fin de semana. En Villa La Serena y Malaquías Concha trabajamos seguido en edificios nuevos, donde el ascensor y el acceso se coordinan antes.
Todo lo que hacemos en La Granja, cada uno con su propia página y su valor. Si necesita más de uno, se cotizan juntos en la misma visita.
Mándenos fotos y los metros y le damos el valor cerrado.
No, se cotiza la faena completa.
La faena profunda se hace con el recinto vacío: con muebles adentro se limpia alrededor y el resultado es otro. Si no se puede vaciar, se cotiza distinto y se acuerda por escrito qué se limpia por dentro y qué no.
Siempre después del último gremio. Si todavía falta pintar, instalar o retocar, el polvo fino vuelve a posarse y hay que repetir la faena. La limpieza es el último trabajo del calendario.
En La Granja es la consulta más repetida después de una remodelación.
Mejora mucho; con años de sarro no siempre sale todo.
Se retiran los restos menores, bolsas, cartones y embalajes, dejándolos en el punto de acopio que corresponda. Los escombros de volumen necesitan vehículo y permiso aparte, y se coordinan como otro servicio.
En La Granja también avisamos qué daño no se resuelve con limpieza, para que no se lo descuenten a usted.
Sí. Locales por abrir, oficinas recién remodeladas y recintos comerciales, con faena programada de noche o de madrugada cuando el centro comercial o el edificio lo exigen.
El equipo llega con su propio equipamiento y no depende de que haya agua caliente, aspiradora ni enchufes libres. Conviene avisar antes si no hay servicios habilitados, para ir preparados.
Se define con las fotos, antes de agendar.
En La Granja es habitual sumarlos en entregas de departamentos amoblados.
Escríbanos con su dirección en La Granja y coordinamos la fecha de la faena.
Escribir por WhatsAppServimos La Granja y su entorno inmediato. Mándenos los metros, fotos del estado actual y la fecha que precisa por WhatsApp, y coordinamos la faena.